Reflexión del Evangelio (P. José Luis Riberi)

La Palabra de Dios nos dice este Domingo:
«Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla»(Lc 12,33). Los verdaderos tesoros no son lo que acumulamos o guardamos celosamente, sino los que con amor y alegría COMPARTIMOS CON LOS DEMÁS. Poseemos lo que dimos, y perdemos lo que acumulamos. Todo lo que hemos compartido y brindado a los demás, es «nuestra cuenta de ahorro en el banco celestial», lo que guardamos y acumulamos para nosotros, si no lo roe la polilla o roba el ladrón, lo tendremos que dejar cuando Dios nos llame a su presencia. Recordemos lo que nos decía nuestro querido Papa Francisco: «nunca he visto un camión de mudanza detrás de un cortejo fúnebre». Feliz Domingo!!!

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