Reflexión del Evangelio del día 11 de marzo

La Palabra de Dios nos dice este domingo:
“Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único”(Jn 3,16). ¿Cómo responder a este amor? Amándole y “amándonos unos a otros”(1Jn 4,11). Pero hay algo que “está antes” de todo esto, y es lo que nos sugiere San Juan: “¡Nosotros HEMOS CREÍDO en el amor que Dios tiene por nosotros!”(cfr 1Jn 4,16). Pocos pueden repetir esta frase con total sinceridad. La realidad que vivimos hace difícil creer en el amor. Demasiadas traiciones, demasiadas desilusiones.. Ahora bien, sin la fe en Dios que nos ama, nuestra vida carece de sentido. La vocación cristiana es “poder proclamar el amor que Dios nos tiene”. Y esto no lo tenemos que inventar con la inteligencia o la fantasía, porque “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo”(Rom 5,5). Debemos despertar, escubrirlo, dejarnos sorprender… Oremos unos por otros..

Padre José Luis Riberi

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