Reflexión del Evangelio de este domingo 11 de febrero

La Palabra de Dios nos dice este domingo:
“Se le acercó un leproso a Jesús.. “si quieres, puedes purificarme”. Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Lo quiero, queda purificado”(Mc 1,40-41). Quien padecía esta enfermedad se lo consideraba “rechazado por Dios”, no podía participar del culto y era excluido de la comunidad, habitando en lugares desiertos. Lo que más afectaba al leproso no era la enfermedad sino la MARGINALIDAD, el sentirse rechazado por Dios y por los hombres. Jesus ve en el leproso el doloroso estado de toda la humanidad, y lejos de retirarse o sentir repugnancia, muestra su corazón compasivo, entra en contacto, sana y reintegra a la vida social y religiosa. Cada uno está llamado a descubrir “su lepra”, es decir, aquello que nos separa de Dios y de la gente. Pero también, imitemos al leproso, acudamos con confianza al Señor, dejémonos tocar por su poder amoroso (presente en su Palabra y la Eucaristía), y experimentaremos la profunda INCLUSIÓN en la vida de la comunidad y en la amistad con Dios, nuestro Padre.

Padre José Luis

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